“idols de prisión” prefieren sólo cantar que ganar dinero


Megumi Ikatsu y Manami Kitao han pasado mucho tiempo en prisión, pero no como reclusas, sino interpretando canciones dentro de la carcel, ellas se hacen llamar “Paix2”.

Las mujeres, conocidas como las “ídols entre reclusos”, ofrecieron su concierto número 400 dentro de una institución correccional el pasado 10 de diciembre.

El concierto, presentado en una prisión de la prefectura de Chiba, recibió nutridos aplausos de los más de 500 convictos de la audiencia, después que Megumi, de 41 años, y Manami, de 38 años, terminaron de interpretar 9 canciones, que incluyeron algunos temas originales.

Ellas sólo utilizan su nombre de pila en el escenario.

En medio del show, una hija de un recluso pidió al dueto leer en voz alta un mensaje para su padre:

“Había decidido no perdonar a mi padre, pero cuando me encontré con él en la prisión, pensé ‘él es mi único padre y las lágrimas vinieron a mis ojos”, decía el mensaje.

Megumi dijo después del concierto: “Realmente sentí (que los prisioneros) comprendieron el mensaje que estamos tratando de enviar. Seré muy feliz si más personas se dan cuenta de la importancia de nuestras actividades para ayudarles a que se reintegren a la sociedad”.

Megumi y Manami dieron su primer “concierto en prisión” en el año 2000 en su ciudad natal, en la prefectura de Tottori. Las chicas de “Paix2”, cuyo nombre deriva de la palabra francesa para la paz, han ofrecido su espectáculo en más de 120 instituciones correccionales.

Ellas han recorrido el país en una furgoneta cargada con equipo de audio. Actualmente utilizan su cuarto vehículo, después de haber viajado a 1.2 millones de kilómetros para llevar algún tipo de confort a los internos.

Al público en los centros penitenciarios sólo se les permite aplaudir, no gritar palabras de elogio, como si lo pueden hacer los Wotas en libertad.

Pero Megumi y Manami dicen que los presos, quienes al principio son inexpresivos, a menudo terminan con lágrimas en los ojos al final de los conciertos.

El dueto acepta sólo una pequeña aportación económica por sus actuaciones en las prisiones, simplemente para cubrir los gastos de transporte y otros gastos imprevistos.

En resumen, sus conciertos en prisiones no son rentables. Esto ha dado lugar a comentarios desagradables, como el que sus visitas a las instituciones correccionales “no ayudarán a mejorar las ventas de sus CDs.”.

A ellas eso no les preocupa. La verdadera rentabilidad son las diversas formas de reconocimiento que reciben por parte de los presos.

Uno de los internos escribió diciéndoles: “Ustedes me ofrecen una oportunidad para pensar cuidadosamente acerca de mi vida”, mientras que otro dijo: “Quiero reintegrarme a la sociedad tan pronto como sea posible”.

“Hemos presentado tantos conciertos en prisiones que antes no sabíamos que existían”, dijo Manami. “Queremos visitar más prisiones, si se nos pide que lo hagamos”.

Fuente: Asahi/YEA