jun
30
2005
| Las "maracas", de mesoamérica al J-Pop. |
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| jueves, 30 junio 2005 | |
Pequeñas, medianas, grandes. Construídas con calabazas secas (guajes) y rellenas con semillas a las que se les une un mango de madera, éstos simpáticos instrumentos se han convertido en un elemento inverosímilmente usado en el pop japonés, tanto en la música como en la televisión. Inmortalizadas por los boleros latinos y popularizadas por el importante boom “mambo” de los 50s , las maracas representan en Japón el ambiente festivo, populoso y emblemático, de un instrumento prehispánico mesoamericano que aún en los tiempos modernos continúa seduciendo a los sentidos más allá de sus propias fronteras.
Historia.
El orígen de las maracas, (C.G. Izikowitz), está en Mesoamérica, desde donde se dispersa al resto del continente. Ya los Aztecas, Mayas, Quechuas, Incas y Guajiros utilizaban éste instrumento en las ceremonias rituales, pero su nombre actual castellanizado se atribuye a dos posibles orígenes, “mbaracá” de la lengua guaraní , y “marakhá” del Tupi de Brasil. En México y Centroamérica se continúan fabricando empleando como materia prima la calabaza seca, material original empleado en tiempos prehispánicos por los Mayas y Aztecas.
Dócil supervivientes de la invasión europea a tierras indígenas, las maracas se caracterizan por una gran cantidad de pequeñas percusiones simultáneas, formando un susurro que invitaba a la obtención de otros estados de conciencia asociados al chamanismo indígena religioso. Otras variantes al uso de la calabaza como elemento de fabricación, incluyeron recipientes sellados de madera, piedra y barro, de modo que el contenedor actuara de caja de resonancia y el sonido cambiara según el tamaño, la forma y el material, tanto de las semillas como del recipiente. Algunas variantes incluyen pequeñas perforaciones, así como una mayor variedad en materiales de fabricación. En tiempos modernos en diversos países de Latinoamérica se construyen maracas de muchas formas y materiales, tales como el “guacho” compuesto por tubos de metal rellenos de semillas, el cual produce un susurro mucho más agudo. Una forma moderna común de construír una maraca en los barrios populosos, es usando una lata vacía de refresco y rellenándola con semillas, arena o piedras.
Las maracas se han convertido en un instrumento emblemático de la cultura latina por excelencia. Millones de éstos instrumentos son vendidos como “souvenir” a turistas europeos o asiáticos, que tras adquirirlas como curiosidad, las convierten en pisapapeles o elementos decorativos en sus casas, condenándolas a vivir en el silencio. Sin embargo, en Japón, éstas calabazas secas rellenas de semillas vuelven a sonar, y son vistas y escuchadas en los medios de comunicación actuales, haciendo aparición no sólo en los espectáculos de música latina -como instrumento propio del género-, sino como elementos divertidos o entretenidos en programas de TV. Algunos casos son por ejemplo el grupo idol “Bon Bon Blanco”, cuya integrante “Mako” ejecuta hábilmente éste instrumento mientras realiza las complicadas coreografías de baile de las canciones del grupo. Pero otras idols también se les ha visto bailar con éste instrumento, como la ex integrante de Morning Musume, Abe Natsumi. Kamei Eri, quien cada semana interpreta el papel de “Eric” el vendedor, tras finalizar su labor de vendedor de puerta en puerta, pone a bailar a la concurrencia al ritmo de maracas y batucada.
Seguramente por el legado que tuvo la música latina en los 50s y 60s, las maracas son un simple y pequeño instrumento que se ha convertido en todo un símbolo con el cual se asocia en Japón a México y Latinoamérica. Su sencillez como instrumento, contrasta con su historia en el majestuoso legado prehispánico del cual se origina, y representa hoy por hoy un elemento digno representante, pero poco valorado por nosotros mismos de nuestra cultura y herencia musical. Que vivan pues, las maracas. Revisado el: 01-04-2007 15:05
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Yumeki 









Pequeñas, medianas, grandes. Construídas con calabazas secas (guajes) y rellenas con semillas a las que se les une un mango de madera, éstos simpáticos instrumentos se han convertido en un elemento inverosímilmente usado en el pop japonés, tanto en la música como en la televisión. Inmortalizadas por los boleros latinos y popularizadas por el importante boom “mambo” de los 50s , las maracas representan en Japón el ambiente festivo, populoso y emblemático, de un instrumento prehispánico mesoamericano que aún en los tiempos modernos continúa seduciendo a los sentidos más allá de sus propias fronteras.
El orígen de las maracas, (C.G. Izikowitz), está en Mesoamérica, desde donde se dispersa al resto del continente. Ya los Aztecas, Mayas, Quechuas, Incas y Guajiros utilizaban éste instrumento en las ceremonias rituales, pero su nombre actual castellanizado se atribuye a dos posibles orígenes, “mbaracá” de la lengua guaraní , y “marakhá” del Tupi de Brasil. En México y Centroamérica se continúan fabricando empleando como materia prima la calabaza seca, material original empleado en tiempos prehispánicos por los Mayas y Aztecas.









